Dónde alojarse en Taghazout para surfear: barrios, temporadas y presupuesto

Taghazout cabe en un kilómetro de costa y, aun así, el sitio donde duermes decide qué ola vas a surfear por la mañana. Entre el pueblo, Anchor Point al norte y Tamraght al sur hay diez minutos de coche y niveles muy distintos. Súmale el mes y una cuesta que subir con la tabla: el alojamiento es la primera decisión técnica del viaje.

El pueblo: todo a pie, todo cuesta arriba
Dormir dentro del pueblo es salir con la tabla bajo el brazo antes del café. Panoramas, Hash Point y Croco quedan a unos minutos, y las escuelas y los que alquilan material están en esas mismas calles. Cuando entra la marejada estás dentro antes de que se levante la brisa.
Lo otro es la cuesta. Taghazout está montado en una ladera y casi todo se sube por escaleras exteriores de peldaños desiguales. «A dos minutos de la playa» no dice nada del desnivel, y con una maleta y dos tablas esos dos minutos se hacen tres veces al día.
Y está el ruido. Las plazas de abajo se agotan temprano y las terrazas cierran tarde. Con el sueño ligero, pide habitación al patio, aunque la foto bonita del anuncio sea la de la ventana con vistas.

Al norte, hacia Anchor Point: cuando vienes por la ola
Anchor Point es la ola de referencia de la zona: una derecha larga que solo da con marejada y que no es sitio para aprender. Cuando funciona está todo el mundo dentro, y madrugar cambia por completo el número de olas que te llevas.
Los alojamientos de arriba, a pie de carretera, van para ese público: primero surfear, luego ya veremos. Son más grandes y muchos tienen vista al pico, la mejor manera de decidir si merece la pena vestirse. A cambio hace falta coche o bici, porque abajo no hay tienda donde bajar a por pan. Y mira hacia dónde da la terraza: las de cara al oeste no hay quien las use con el viento de tarde.
Tamraght y Aourir: más barato y más tranquilo
A unos kilómetros al sur, Tamraght y Aourir alquilan apartamentos y casas bastante más baratos, con Devil's Rock y Banana Point a mano. Es lo que eligen las estancias largas y las familias: más comercio, menos gente en agosto y Agadir ahí al lado.
También se vive de otra manera, porque eso es un pueblo marroquí y no un campamento de surf: ni el café ni el taxi cuestan lo que en la calle principal de Taghazout. El pero es la nacional, que atraviesa los dos pueblos con sus camiones de primera hora, y un paseo hasta el agua más largo de lo anunciado.
El mes manda más que el barrio
La temporada no cambia solo el tiempo: cambia el precio, la disponibilidad y el nivel que se te va a pedir en el agua. El mismo apartamento no se alquila igual en noviembre que en mayo.
- De octubre a marzo entra la marejada: los picos de nivel funcionan y lo bien situado vuela pronto.
- De abril a junio la ola es más pequeña, se aprende cómodo y es cuando mejor se negocia un precio.
- Julio y agosto: mar plano muchos días, calor y veraneo marroquí. Bien para bañarse, flojo para surfear.
El agua está fresca todo el año y eso no lo pone el folleto: la bruma marina aguanta a veces hasta media mañana y se sale con frío en pleno octubre. Aparte de la marejada, las vacaciones escolares marroquíes y las fiestas grandes llenan la costa de golpe, así que si tu semana cae ahí reserva antes aunque el parte no prometa nada.
Lo que conviene preguntar antes de dar el sí
Los anuncios se parecen todos y lo que los separa está en detalles que nadie fotografía. El primero es el punto de agua de fuera: sin grifo en el patio acabas aclarando el neopreno en la ducha, y al tercer día el piso huele a lo que huele un neopreno.
El segundo es dónde se dejan las tablas, porque un pasillo estrecho o una escalera de caracol convierten un longboard en una faena diaria. Lo demás es lo que estropea la sal: bisagras agarrotadas, cerraduras de terraza que ya no giran y, en las casas viejas, una humedad de invierno que se nota en las sábanas. El agua caliente suele ir con bombona, así que pregunta quién la cambia.
- Un grifo o una ducha fuera para aclarar trajes y tablas.
- La planta, la escalera, y que casi nunca hay ascensor.
- El aparcamiento, sobre todo si duermes dentro del pueblo.
- Cómo va de verdad la conexión, si trabajas entre baño y baño.
- Los minutos andando hasta el pico que te interesa, no hasta «la playa».
Alquilar por meses: ahí está el trato
Mucha gente que viene a surfear se queda entre un mes y tres. En esa duración casi cualquier propietario se sienta a hablar de precio, sobre todo fuera de temporada: dos meses seguidos le valen más que tres fines de semana sueltos.
Pide la tarifa mensual en el primer mensaje y qué incluye, porque el agua, la luz, el gas e internet no siempre entran. Deja por escrito la fianza y la limpieza de salida. Y reserva corto para alargar después: una semana allí enseña si la obra del vecino empieza a las siete, y a un propietario le compensa más alargar con un buen inquilino que buscar otro.
¿Hace falta coche para una semana en Taghazout?
No, si duermes en el pueblo y surfeas los picos cercanos: todo se hace andando y los taxis cubren la bajada a Agadir. Se vuelve útil en cuanto quieres seguir la marejada por la costa, de Tamri a Imsouane.
¿Se puede aprender a surfear allí sin saber nada?
Sí, y es lo que da de comer al pueblo todo el año. Las olas de aprendizaje están más bien al sur, por Banana y Crocodile, que es donde las escuelas llevan a los principiantes. Anchor Point no es un sitio de iniciación.
¿Qué traje de neopreno llevo?
Un 3/2 mm sirve casi todo el año y en pleno invierno mucha gente pasa al 4/3, con el agua rondando los 17 o 18 grados. El asunto de verdad es el secado: dos baños al día con el traje húmedo y el viaje se hace cuesta arriba.
¿Mejor Taghazout o Tamraght?
Taghazout si quieres tenerlo todo a pie y el ambiente del pueblo; Tamraght o Aourir si buscas calma y más metros por el mismo dinero. Para una estancia larga o en familia, el sur gana casi siempre.
¿Con cuánta antelación hay que reservar?
De octubre a marzo, cuanto antes: lo bien situado vuela con semanas de adelanto y lo que queda a última hora rara vez es lo que querías. El resto del año puedes llegar con una reserva corta y negociar sobre el terreno.


